“Aún estamos a tiempo”: el grito de un viejo lobo de mar contra el olvido de la historia canaria
Julio César González Padrón, marino mercante y escritor, denuncia que Canarias sigue sin enseñar su verdadera historia a los niños y que las instituciones llevan 14 años ignorando su ofrecimiento altruista para divulgarla

A sus 74 años, con la serenidad de la edad y la firmeza de quien ha navegado medio mundo, Julio César González Padrón vuelve a alzar la voz. Lo hace desde Telde, su ciudad natal, y desde un amor profundo por Canarias que —como él mismo dice— “sigue intacto desde el primer día que mis ojos vieron la luz”. Su denuncia es clara: Canarias no está enseñando su verdadera historia a sus propios hijos.
González Padrón recuerda que durante la dictadura franquista la investigación sobre identidades locales se miraba con recelo, pero lo que no puede aceptar es que, 47 años después de recuperada la democracia, el Archipiélago siga sin un programa educativo serio que explique quiénes fueron los antiguos habitantes de cada isla, cómo vivían, qué lengua hablaban y qué legado dejaron.
Lo más grave, según afirma, es que muchos docentes tampoco conocen esa historia, o la conocen de forma superficial. Y pone un ejemplo que repite con indignación: el uso indiscriminado del término “guanche” para referirse a todos los aborígenes canarios. “Los guanches eran solo los de Tenerife”, recuerda. Cada isla tenía su propio pueblo, su propio nombre y su propia organización social. Generalizarlo todo es, para él, “cómodo, falso y destructivo”.
Tras décadas en la marina mercante y dos libros publicados sobre el léxico tradicional canario, González Padrón lamenta que ese vocabulario ancestral se esté perdiendo, sustituido por expresiones peninsulares o anglosajonas. Lo resume con una frase que ya es casi un lema: “Cada vez que un canario dice ‘vosotros’, muere un baifo”.
Pero su denuncia no se queda en la teoría. Desde hace 14 años, asegura, ha ofrecido de manera totalmente altruista impartir charlas, conferencias o clases semanales en colegios de Canarias. Nunca ha pedido dinero ni reconocimiento. Solo ha pedido que le permitan compartir lo que sabe. La respuesta institucional —según relata— ha sido siempre la misma: silencio absoluto.
Incluso cuando logró, gracias a la mediación de la diputada Sonsoles Martín, que un responsable del Gobierno de Canarias lo llamara, la conversación duró “dos minutos” y terminó abruptamente. “Me dijo: ‘Dese prisa en exponer su propuesta, estoy muy ocupado’. Le colgué”, afirma sin titubeos.
Frente al cierre institucional, destaca una excepción: Radio Aventura Siglo 21, que le cedió una hora semanal de antena para divulgar la historia de Telde y de Canarias. “Lo agradezco públicamente”, escribe, consciente del valor económico de ese tiempo de emisión en una radio que no recibe subvenciones.
Hoy, cansado de puertas cerradas pero no vencido, González Padrón lanza un llamamiento directo a los centros educativos: se ofrece gratuitamente a impartir charlas semanales o mensuales sobre la verdadera historia de Canarias y su léxico tradicional. Puede desplazarse por Gran Canaria o viajar a otras islas si le cubren el transporte y la estancia. Su único objetivo es que los niños “crezcan sabiendo quiénes fueron sus antepasados”.
Su mensaje final es un aviso y una advertencia: “Si no enseñamos nuestra historia, la perderemos. Y un pueblo que pierde su historia, pierde su alma.”




