Cuando el ruido tapa la razón: lo que no se está contando sobre la retirada de los cardones

Telde se indigna, las redes arden y los expertos opinan desde la distancia, pero conviene recordar algo esencial: este diario fue el primero en alertar de la retirada y, aun así, también es el primero en pedir que se escuche a los técnicos

OPINIONmedio ambienteparques y jardines

En Telde somos rápidos para indignarnos, lentos para preguntar y, a veces, demasiado cómodos para escuchar. La retirada de los cardones en la rotonda de Pinocho ha desatado un vendaval de opiniones, sospechas y teorías de sobremesa.

Pero entre tanto ruido, hay dos hechos que conviene poner sobre la mesa desde el principio.

El primero: este periódico, DeTelde.es, fue el primero en dar la voz de alarma.

Fuimos los primeros en publicar la noticia, en señalar lo que estaba ocurriendo y en abrir el debate público.

Y lo hicimos porque esa es nuestra obligación: mirar, vigilar y avisar.

El segundo: que algo sorprenda no significa que sea irregular.

Y aquí es donde este Cernícalo, que vuela alto y observa con distancia, quiere poner orden.

Porque sí, la reacción ciudadana es legítima.

Sí, la imagen de los cardones retirados impacta.

Pero también es cierto que Parques y Jardines no actúa por capricho, y menos aún cuando la concejalía la dirige alguien que conoce bien el terreno: Francisco Artiles Carreño.

Quien crea que un concejal se levanta por la mañana, señala un cardón y dice “quítame eso de ahí”, no sabe cómo funciona una administración pública.

Aquí hay técnicos.

Aquí hay protocolos.

Aquí hay responsabilidades firmadas.

Y aquí, aunque algunos prefieran ignorarlo, hay informes que avalan cada actuación.

¿Que no se han hecho públicos?

Cierto.

¿Que el Ayuntamiento debería explicarse mejor?

También.

Pero eso no significa que no existan.

Los cardones no se retiran porque sí.

Se retiran cuando:

• presentan enfermedades internas que no se ven a simple vista,

• comprometen la estabilidad del terreno,

• afectan a la seguridad vial,

• o forman parte de un plan de mantenimiento por fases que abarca varias zonas del municipio.

Y aquí viene la parte que nadie está contando:

la actuación en Pinocho coincide con otras revisiones técnicas realizadas en Melenara y en distintos puntos de la costa.

No es un ataque a la flora local.

No es un capricho estético.

Es un proceso técnico que se ejecuta por criterios profesionales, no por impulsos políticos.

¿Que la ciudadanía merece una explicación más clara?

Por supuesto.

¿Que la comunicación institucional ha sido torpe?

Sin duda.

Pero eso no convierte al concejal en villano ni a los técnicos en improvisados.

Este Cernícalo no defiende a nadie por simpatía.

Defiende algo más importante: la verdad completa, no la que se cocina rápido en redes sociales.

Y la verdad es esta:

Si Parques y Jardines actuó, es porque los técnicos municipales lo autorizaron.

Y si los técnicos lo autorizaron, es porque había motivos que no se ven desde la ventanilla del coche.

Telde necesita debate, sí.

Pero también necesita calma, rigor y memoria.

Porque indignarse es fácil.

Entender es otra cosa.

Por El Cernícalo

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