Cuando faltan técnicos, sobran excusas

Un asesor político del PP convierte un problema real de Telde en un ejercicio de autopromoción que evita la cuestión fundamental: ¿quién es responsable de que sigan faltando medios?

Por El Faro
OPINION
Cuando faltan técnicos, sobran excusas
Foto: Imagen generada por IA

La lentitud en la tramitación de las licencias urbanísticas de Telde es un problema real. Lo sufren vecinos, promotores, pequeños empresarios y familias enteras que ven cómo un expediente puede quedarse meses, e incluso años, atrapado en los pasillos de la burocracia. Hasta ahí, nada que discutir.

Lo sorprendente es que quienes llevan años ocupando despachos públicos sigan descubriendo ahora que faltan técnicos.

Resulta difícil comprender que un ayuntamiento con uno de los mayores presupuestos de su historia continúe justificando sus retrasos por la escasez de personal especializado. Si el principal problema es la falta de arquitectos, ingenieros, juristas o jefes de servicio, la pregunta no es por qué faltan hoy. La pregunta es por qué siguen faltando después de tantos años.

El artículo de Claudio Ojeda presenta la situación como si se tratara de una desgracia administrativa caída del cielo. Sin embargo, las plantillas municipales, la cobertura de vacantes, la organización de los servicios y la planificación de recursos humanos son responsabilidades políticas. No son fenómenos meteorológicos.

Más llamativo aún es que la tribuna termine convirtiéndose en una loa al concejal Iván Sánchez. Lo que comienza como una reflexión sobre urbanismo acaba pareciéndose demasiado a un folleto electoral anticipado. Se identifica un problema, se minimizan las responsabilidades políticas, se ensalza a un cargo público y se concluye con una batería de propuestas para el próximo mandato.

Todo ello firmado por quien actualmente ejerce como asesor del Grupo Popular en el Ayuntamiento.

Los ciudadanos no necesitan que les expliquen que las licencias tardan demasiado. Eso ya lo saben porque lo sufren. Lo que esperan es que alguien explique por qué ocurre, quién responde por ello y qué resultados concretos se han obtenido tras años de promesas y anuncios.

Porque cuando una administración reconoce que no tiene suficientes técnicos, no está describiendo únicamente un problema. Está reconociendo un fracaso de planificación.

Y cuando un asesor político utiliza una tribuna para presentar como logro la búsqueda de soluciones a problemas que siguen sin resolverse, la crítica resulta inevitable: menos artículos de autoelogio y más expedientes resueltos.

Los vecinos no pueden vivir de las explicaciones. Necesitan resultados. Y esos resultados llegan con gestión, no con propaganda.

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