Día Mundial de la Radio: una voz en mitad del océano
Un homenaje a la compañía invisible que nunca abandona a los marinos

La radio celebra cada 13 de febrero su día mundial, y una emisora local como Radio Aventura Siglo 21 no puede quedar al margen de esta conmemoración impulsada por la UNESCO. Ese invento prodigioso lleva más de un siglo cruzando fronteras, temporales y océanos que parecen interminables.
Desde que pioneros como Guglielmo Marconi lograron que la voz viajara sin derrotas trazadas sobre el agua, el mundo entendió que siempre habría un mensaje buscando puerto. Palabras y músicas navegando invisibles, esperando fondear en cualquier oído.
Para muchos fue alarma, esperanza, escuela y compañía. Para quienes hemos pasado media vida entre cartas náuticas y guardias interminables, la radio fue también tripulante.
Recuerdo noches cerradas, con el radar barriendo la oscuridad mientras dejábamos atrás el Mediterráneo, cruzábamos el Atlántico o sentíamos la respiración profunda del Índico. Afuera, la mar podía venir gruesa; dentro del puente, siempre había una luz pequeña y una voz.
En Radio Aventura he podido contar cómo hablan los marinos veteranos. Traía partes meteorológicos de costas remotas, avisos a navegantes, canciones que olían a puerto y despedida. A veces, al escuchar el nombre de un faro en antena, uno casi podía imaginar su destello abriéndose paso entre la bruma. Y en esta emisora he narrado muchas historias de la mar.
En esas horas en que la derrota parecía eterna, la radio rompía el aislamiento. Convertía la inmensidad en cercanía. Recordaba que más allá de la proa existían ciudades despiertas, familias reunidas, vidas sucediendo al mismo tiempo que la nuestra.
Luego, en el camarote, con el zumbido de la ventilación y el golpeteo del agua contra el casco, volvía a encenderla. Cada palabra era una amarra lanzada a tierra; cada melodía, el perfil imaginado de un puerto al amanecer. No necesitábamos verla. Bastaba saber que estaba ahí.
Quizá por eso la radio sigue viva incluso en esta era de pantallas: porque domina el arte antiguo de acompañar, entiende el lenguaje del silencio y sabe navegar en la noche.
Radio Aventura ha sido “la Voz de Telde”, un espacio donde todos hemos podido expresarnos sin cortapisas ni censuras; como me gusta decir, “con la libertad de los condenados”. Y sería injusto no reconocer que esto ha sido posible gracias al empeño de su director, Carmelo Martín, que durante 25 años ha resistido adversidades de todo tipo. Como los buenos marinos, siempre puso el pecho sereno ante cada golpe de mar.
Por eso, hoy, Día Mundial de la Radio, también es un poco su día.
Muchos recordamos travesías que habrían sido más largas, más frías y más solitarias sin esa presencia discreta junto a la derrota. Y no quiero dejar de nombrar a todos aquellos colegas marinos que alguna vez hicieron guardia con el océano por delante y una voz amiga al otro lado del dial.
¡Qué cosas!
Por: Julio C. González Padrón
Marino Mercante y Escritor




