
Su historia empieza en Telde, pegado como una lapa al único alcalde expulsado judicialmente por corrupción: Aureliano Francisco Santiago Castellano. No era periodista: era perrito faldero con libreta, escribiendo lo que su jefe quería ver publicado.
De ahí salió su “trabajo”: enchufado en el periódico de su amigo Juan Francisco García, donde su función era publicar lo que dictaba el alcalde. Todo Telde lo sabe, aunque muchos callan por miedo a sus represalias.
Luego llegó la era digital y se autoproclamó “primer diario digital”, copiando el formato que ya existía: DDT. Y más tarde imitó La Alameda, el debate–tertulia que Radio Aventura Siglo 21 emitió en el patio del restaurante La Alameda, en San Juan. Aquello era auténtico. Lo suyo es una copia: programa, estilo y hasta la sombra del micrófono.
Cuando parecía que ya no quedaba nada por imitar, calcó incluso la felicitación al subinspector de la Policía Local por su medalla. Esperó a que otro lo hiciera… y lo copió. Como siempre.
Hoy usa la inteligencia artificial como su nueva fotocopiadora con brillo. Si algún día inventan un detector automático de plagio, este hombre será emergencia municipal.




