La Charca de Taliarte: un paraíso natural… rodeado de un abandono que ya nadie puede disimular
Mientras cientos de vecinos disfrutan cada día de este rincón único, el Ayuntamiento de Telde sigue sin ofrecer servicios básicos ni mantenimiento, en un contraste doloroso con el cuidado ejemplar del litoral de Arinaga
La Charca de Taliarte es uno de esos lugares que no necesitan promoción: basta con llegar, mirar y sentir. Agua tranquila, ambiente familiar, vecinos que bajan cada tarde a darse un baño, jóvenes que se tiran desde las rocas, mayores que buscan un rato de sol y conversación. Es un espacio vivo, querido, concurrido. Pero también es un espacio abandonado.
Quien pasea por los alrededores lo ve sin necesidad de explicaciones: bordes deteriorados, zonas sin mantenimiento, accesos improvisados, ausencia total de servicios, papeleras insuficientes, falta de señalización, y un entorno que parece depender únicamente de la buena voluntad de los usuarios. No hay baños. No hay duchas. No hay vigilancia. No hay planificación. No hay presencia municipal.
La Charca de Taliarte es hoy un ejemplo perfecto de cómo un lugar puede ser hermoso por naturaleza y descuidado por gestión.
Y aquí es donde surge la comparación inevitable: Arinaga. A apenas unos minutos de Telde, el Ayuntamiento de Agüimes demuestra cada día lo que significa cuidar un espacio público. El entorno del Soco Negro, por ejemplo, es un modelo de mantenimiento, limpieza, accesos ordenados, servicios, seguridad y respeto por el entorno. Allí se nota que hay planificación, inversión y cariño institucional.

En Taliarte, en cambio, la sensación es otra: que la charca está sola. Que nadie del Ayuntamiento se pasa por allí salvo para hacerse una foto cuando toca campaña o cuando hay que anunciar algo que luego no se ejecuta.
La pregunta que se hacen los vecinos es simple y repetida: ¿Por qué Telde no cuida lo que es de todos?
La Charca de Taliarte podría ser un pequeño tesoro turístico y social. Podría tener servicios básicos, accesos dignos, zonas ordenadas, vigilancia mínima, limpieza constante y un entorno cuidado. Podría ser un ejemplo. Pero hoy es una muestra más del abandono crónico de la costa de Telde.
Y mientras el Ayuntamiento mira hacia otro lado, los vecinos siguen bajando cada día, disfrutando de lo que la naturaleza les regala… y esquivando lo que la administración no hace.
La Charca de Taliarte no está así por culpa del mar. Está así por culpa de la inacción municipal.




