“No me escuchan, pero opino: el Che no debe representar a Telde”

Como ciudadano de Telde, me veo en la necesidad de expresar públicamente mi malestar y mi profunda decepción con el alcalde y con los partidos que conforman el actual gobierno municipal (CIUCA, PP, Más por Telde y CC). Después de recurrir en varias ocasiones a los canales oficiales —incluida la oficina del Registro Municipal— y no recibir ni una sola respuesta, siento que se me ignora de manera deliberada. Esa falta de consideración hacia un vecino que simplemente ejerce sus derechos me parece impropia de una institución pública.
Mi opinión nace de un hecho concreto: la presencia de un busto de Ernesto “Che” Guevara en el Parque Urbano de San Juan. Considero que este monumento no tiene ninguna relación con la historia democrática de Telde ni de España. Además, aunque la Ley de Memoria Democrática no se aplique directamente a esta figura, es innegable que Guevara reconoció su participación en fusilamientos, persecuciones y encarcelamientos de disidentes, incluidos colectivos vulnerables como las personas homosexuales. Para mí, estos hechos chocan frontalmente con los valores de igualdad, respeto y convivencia que deberían guiar los símbolos presentes en nuestros espacios públicos.
Me preocupa que la permanencia de este busto genere división social y pueda interpretarse como una exaltación de prácticas represivas que nada tienen que ver con nuestra tradición constitucional. Creo firmemente que los espacios públicos deben representar valores compartidos, no figuras históricas que despiertan controversia o dolor.
Desde mi punto de vista, existen fundamentos jurídicos y sociales suficientes para revisar este monumento. La Ley de Memoria Democrática obliga a las administraciones a promover valores democráticos, y las ordenanzas municipales permiten retirar o contextualizar elementos que puedan resultar ofensivos o contrarios a la dignidad de determinados colectivos. Además, entiendo que la representatividad ciudadana exige que los símbolos públicos no generen agravio ni división.
Por todo ello, mi opinión es clara: el busto del Che debería retirarse o trasladarse. Y si no se opta por esa vía, al menos debería contextualizarse con una placa informativa que explique de forma completa quién fue y qué hechos se le atribuyen. También considero razonable que este asunto se debata en Pleno y, si es necesario, se someta a consulta ciudadana.
Permítanme añadir una reflexión personal: si se normaliza la presencia de monumentos dedicados a figuras históricas vinculadas a la represión o a la violencia, ¿qué impediría entonces colocar estatuas de otros personajes igualmente cuestionables? La idea resulta absurda, pero sirve para evidenciar la incoherencia de mantener homenajes que no representan los valores democráticos que decimos defender.
Solo deseo que se me escuche como ciudadano y que se me responda con el respeto que merece cualquier vecino que acude a su Ayuntamiento. Continuaré insistiendo hasta que mis derechos sean reconocidos y atendidos.
Julio César González Padrón / Ciudadano de Telde




