Pedro Galván y la memoria selectiva de Montaña Rajada
Reclama hoy lo que no defendió cuando gobernó Telde durante más de dos décadas

La reaparición pública de Pedro Galván al frente de la Asociación Cultural Montaña Rajada ha generado más preguntas que aplausos. No por los objetivos —todos razonables— sino por la incoherencia de quien los abandera. Porque cuesta creer que quien formó parte de gobiernos que dirigieron Telde durante más de veinte años venga ahora a exigir lo que nunca impulsó cuando tenía poder, presupuesto y competencias para hacerlo.
La Casa de la Cultura para Jinámar, la rehabilitación de La Noria, la protección del patrimonio… todo eso ya estaba pendiente cuando Galván ocupaba sillón y firma. Y sigue pendiente hoy.
La pregunta es inevitable:
¿Dónde están los millones europeos que llegaron para equipamientos en Jinámar y por qué no se ejecutaron cuando él estaba en el gobierno?
Galván se presenta como defensor del patrimonio, guardián de la cultura y vigilante de los valores democráticos.
Pero la coherencia empieza por la hemeroteca. Y por asumir responsabilidades.
Porque, sinceramente, hay que tener cara para pedir ahora lo que no se hizo entonces. Ay, Pedro… Pedrito… Pedro.
Por Marcuca Sin Filtro




