Telde recibe la Escoba de Platino y la ciudadanía se pregunta en qué ciudad viven los jurados

La distinción anunciada por TA —propiedad de Carmelo Ojeda— desata incredulidad y sarcasmo entre vecinos que no reconocen la “excelencia” descrita en la noticia

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Telde recibe la Escoba de Platino y la ciudadanía se pregunta en qué ciudad viven los jurados

La mañana empezó con sorpresa: TA, la web local propiedad de Carmelo Ojeda, publicó que Telde ha sido distinguida con la Escoba de Platino, el máximo reconocimiento de Ategrus a la limpieza urbana. Según el texto, el premio “avala la gestión ambiental impulsada por María González Calderín” y sitúa al municipio “entre los más limpios de España”.

La reacción ciudadana no tardó ni cinco minutos: —¿Pero esto es una broma? —¿Qué calles han visto? —¿Quién da los premios, la ONCE? —¿O es que evaluaron Telde por Google Maps?

La incredulidad no nace del capricho, sino del contraste evidente entre el relato publicado y lo que cualquier vecino observa al salir de casa. San Gregorio, Los Llanos, San Juan, Jinámar, La Barranquera, La Garita… no hay barrio que no pueda aportar imágenes diarias de papeleras desbordadas, contenedores saturados, aceras sucias y un servicio que, más que “moderno”, parece insuficiente.

A esto se suma un contexto nacional que no ayuda a la credibilidad del galardón. En distintos municipios de España —Vigo, Alcorcón, entre otros— partidos de la oposición han denunciado que los Premios Escoba requieren pago de inscripción y se basan en proyectos presentados por los ayuntamientos, no en inspecciones reales de las calles. No es ilegal, pero sí ha generado críticas sobre su valor como indicador de limpieza efectiva.

Por eso, cuando TeldeActualidad afirma que este premio “refuerza el posicionamiento del municipio como referente nacional”, muchos vecinos sienten que se les está contando una película que no coincide con la que viven. La sensación generalizada es que la ciudad necesita más barredoras reales y menos escobas simbólicas.

El problema no es que exista un premio. El problema es usar ese premio como argumento de excelencia, cuando la percepción ciudadana —el indicador más honesto de todos— dice exactamente lo contrario.

La pregunta que queda en el aire es sencilla: ¿Queremos una ciudad limpia o una ciudad premiada?

Porque las dos cosas no siempre van juntas. Y en Telde, hoy por hoy, no van juntas en absoluto.

Por El Cernícalo

Foto: TA

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