Telde, un Ayuntamiento desbordado y sin control interno
Los únicos operarios visibles son de empresas externas que cuestan millones mientras la plantilla municipal brilla por su ausencia

El retraso en las nóminas solo ha destapado lo que muchos vecinos llevan tiempo denunciando: el Ayuntamiento de Telde está bloqueado. Servicios que no funcionan, trámites que no avanzan y una administración incapaz de responder.
En la calle, la imagen es inequívoca: los únicos trabajadores visibles no son municipales, sino empleados de las empresas externas que asumen parques y jardines, limpieza, residuos o alumbrado. Contratos millonarios que sostienen lo básico mientras la plantilla municipal permanece ausente o invisible.
La atención al ciudadano tampoco escapa al colapso. El “hágalo por Internet” se ha convertido en la respuesta estándar, sustituyendo a la atención presencial y dejando a muchos vecinos sin alternativas reales.
Dentro del Ayuntamiento, el choque es abierto aunque nadie lo admita públicamente. Políticos que culpan a funcionarios que no firman o bloquean expedientes, y funcionarios que acusan a los políticos de improvisación y desorden. El resultado es una administración paralizada, desmotivada y sin dirección.
Cada vez más ciudadanos lo dicen sin rodeos: Telde necesita un reseteo profundo. No se trata de señalar a quienes sí cumplen, sino de asumir que el modelo actual está agotado.
Este municipio merece una administración que funcione, que esté en la calle y que responda. Hoy, simplemente, no la tiene.
Por El Faro




