
En el nombre de Radio Aventura Siglo 21, un oyente histórico levanta hoy la voz para recordar por qué esta emisora sigue siendo un refugio de libertad. Juan Santana, invidente y vecino de Arinaga, lleva más de dos décadas escuchando el programa Carmelo Martín y Compañía, un espacio que —según él— no solo informa, sino que acompaña, protege y actúa cuando nadie más lo hace.
Su vínculo con la emisora nació de una necesidad urgente. Frente a su vivienda operaban unos viveros cuyo ruido constante hacía imposible la convivencia. Para una persona invidente, cuyo oído es su principal herramienta para orientarse y vivir con autonomía, aquel estruendo era una agresión diaria. Juan tocó muchas puertas, pero todas se cerraron. Todas menos una: Radio Aventura Siglo 21.
Carmelo Martín y su equipo investigaron, denunciaron y presionaron hasta lograr que el problema se solucionara. Desde entonces, Juan no ha dejado de escuchar el 107.8 FM, convencido de que la emisora representa algo que escasea: una radio que no se vende, que no se calla y que no abandona a quien pide ayuda.
Hoy, Juan Santana vuelve a escribir para recordar que la libertad no se proclama, se ejerce. Y que, en un panorama donde tantas voces se pliegan al poder, Radio Aventura Siglo 21 sigue siendo la excepción que honra a su audiencia.




