Cuando el periodista sentencia y el tiempo lo desmiente
Hay periodistas que reparten carnés de credibilidad y terminan olvidando que también ellos tienen hemeroteca

El 11 de mayo de 2004, Carlos Sosa escribió una columna contra Carmelo Martín y Radio Aventura. Vaticinó su desaparición, anunció que los juzgados harían su trabajo y que los ciudadanos rematarían la faena.
Han pasado más de 22 años y Carmelo Martín sigue detrás de un micrófono. Radio Aventura continúa en antena y su voz sigue teniendo algo que algunos parecen haber perdido: credibilidad ante una parte importante de la ciudadanía.
La pregunta es inevitable: ¿quién ha resistido mejor el paso del tiempo? ¿El periodista que entonces repartía sentencias desde su columna o el comunicador al que daba prácticamente por acabado?
Porque el periodismo no consiste en escribir desde un pedestal, repartir certificados de respetabilidad ni confundir la crítica con las vendettas personales. Consiste en informar, fiscalizar al poder y, sobre todo, tener autoridad moral para hacerlo.
La credibilidad no se proclama, se demuestra. Y no la concede una cabecera, un cargo ni una columna de opinión: la concede el tiempo y, especialmente, la gente.
Veintidós años después, aquella columna sigue publicada. Carmelo Martín también sigue aquí.
Que cada lector saque sus propias conclusiones. La hemeroteca ya ha hecho su parte.





